Una columna de opinión escrita por Javier Bustos, director ejecutivo de ACENOR A.G. para la edición de enero de Revista ELECTRICIDAD, expresa la urgencia de corregir el mecanismo de estabilización para los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD).
Santiago, 29 de enero de 2025
Fuente: Revista ELECTRICIDAD
Durante años, el precio estabilizado para los Pequeños Medios de Generación Distribuida (PMGD) cumplió un propósito claro: permitir que proyectos de menor escala pudieran incorporarse al sistema eléctrico, ante la necesidad que tenía el sistema de incorporar mayor oferta. Ese escenario, sin embargo, cambió.
El sistema eléctrico evolucionó, la tecnología se masificó y las condiciones de mercado se transformaron, pero el diseño del precio estabilizado no se actualizó adecuadamente. Hoy, este mecanismo opera como un precio fijo definido administrativamente, que no refleja el comportamiento real del mercado ni los costos horarios de la energía, generando distorsiones que ya no pueden considerarse menores.
Un estudio reciente encargado por ACENOR y el Consejo Minero a energiE y PPU Legal dimensiona el impacto de este desajuste. De mantenerse el esquema vigente, las compensaciones asociadas al precio estabilizado podrían acumular US$4.650 millones entre 2025 y 2043. Estos costos son asumidos principalmente por los clientes libres y, a partir de 2027, comenzarían también a traspasarse gradualmente a los clientes regulados. Lo que nació como una habilitación para incorporarse al sistema hoy se traduce en sobrecostos para quienes consumen electricidad.
Parte importante de este efecto se explica por la incorporación de los precios promedio de contratos en el cálculo del precio estabilizado, que introduce costos propios de los contratos de suministro y no del valor técnico de la energía inyectada al sistema. Un PMGD no tiene riesgos ni costos de contratación, por lo que no tiene sentido que el precio estabilizado se calcule como si así fuera. Además, la expansión de PMGD solares, cuya generación se concentra en horas de costos marginales muy bajos dada la sobreoferta existente, ampliando la brecha entre el precio estabilizado y los costos reales del sistema.
La discusión reglamentaria en curso reconoce estas distorsiones y avanza en la dirección correcta. Sin embargo, la magnitud de los impactos exige ir más allá y actuar con mayor rapidez. Mantener el diseño actual solo profundiza distorsiones y costos evitables. Corregir el mecanismo de estabilización es una decisión urgente para proteger a los consumidores, la competencia y la eficiencia del sistema eléctrico.